LA PROTESTA POPULAR EN MEDIO DE LA PANDEMIA MUNDIAL: LA RESPUESTA DEL PUEBLO FRENTE AL HAMBRE

hambre

Este Lunes 18 de mayo, durante el día, sucedió lo que muchos esperaban, pero el gobierno se negaba a aceptar, en la comuna popular de El Bosque. Empieza la protesta popular de pobladores que se alzan en lucha por la falta de empleo, por los pocos centros de abastecimiento, por las insuficientes o carentes ayudas que el gobierno central ha entregado, por la ineficiencia del control ante la pandemia del COVID-19, es decir, se levantaron por el hambre.
Las medidas del gobierno no se dejaron esperar, la represión cayó con fuerza frente a los pobladores, trabajadores, estudiantes y cesantes, los que dijeron NO MÁS! ante tanta humillación, por no ser del grupo mínimo de los privilegiados, esos que pueden guardarse de esta epidemia tranquilos en sus hogares, pues en los sectores populares, de las periferias del gran Santiago, los que no poseen empleos formales, y los que lo poseen sin goce de sueldo, tienen que batir su ganancia diaria en el comercio informal, ambulante o ilegal, como se acuña desde las estadísticas oficiales.
La UDI y RN empezaron, en poco tiempo, a criminalizar la protesta popular, a acusar de delincuencia y pedir mano dura, haciendo burdo desconocimiento a las causas reales de estos hechos, acusando de simples saqueadores y delincuentes. Pero la verdad de los hechos es mucho más profunda que las declaraciones de los saqueadores de dieta parlamentaria.
Los elementos más ignorantes, pero operativos en las redes sociales, se apresuraron en burlarse de la aparente contradicción entre luchar por la comida y mostrar una población en protesta con características de obesidad y sobrepeso, desconociendo que en las condiciones de pobreza, uno no se alimenta, uno come, y come lo más barato, lo de fácil acceso para el bolsillo, las sopaipillas bañadas en aceite, debido al salir, muchas veces, sin desayuno y con apuro a los lugares de empleo, con hasta dos horas de tiempo en locomoción, o el reiterativo pan, fideos y arroz, que gran parte de nuestra gente come para “llenarse” el estomago, y no precisamente para alimentarse de manera consciente antes de ir a la cama, para dormir seis o siete horas y repetir la jornada al otro día.
Por otro lado, la “oposición” burguesa, compuesta por todos los que fueron parte de los gobiernos de Aylwin, Frei, Lagos, Bachelet, y quienes apoyaron a Gillier, esa oposición incapaz, cooptada y aliada del gobierno en todo este período de reventón popular y crisis sanitaria, se ha limitado a aconsejar qué es lo más humano y recomendable a realizar entre los márgenes estrechos y amigables a sus bolsillos, del capitalismo en su expresión neoliberal.
Los hechos son mucho más profundos y dolorosos que las crudas cifras que a continuación entregaré:
– Un desempleo de 8,2% y creciendo.
– Tasa combinada de desocupación y tiempo parcial involuntario de 15,6%.
– Tasa de Ocupación Informal Nacional 28,9%.
Detrás de estas cifras, oficializadas por el INE, hay más de lo que muchas veces se puede decir, ya que este desempleo “oficial” está escondido tras la tasa combinada de desocupación parcial involuntaria, del 15,6%, y podríamos perfectamente sumar a los miles y miles de trabajadores informales, sin previsión, sin seguro social, y no contabilizados como trabajadores precarios del 28,9%, es decir, casi un 30% de la población nacional que vive en condiciones de abandono por parte de este exitoso modelo de explotación, que da tantas ganancias a sólo el 10% de la población, que concentra el 58% de la riqueza, y el 1% del total concentra el 22,6% de los ingresos del país. Y no lo dice un boletín marxista, lo escribe el mismo diario de los explotadores y opresores de Chile (El Mercurio, 21 de mayo 2020), y la OCDE, organismo experto en dar recetas neoliberales para el saqueo de los pueblos.
Muchos trabajadores que ya vivían con empleos irregulares, se han visto imposibilitados de salir a ganarse el pan, los ancianos con pensiones miserables sin más ayuda ante la carestía de la vida y los
imperdonables cobros de las cuentas; las muchas madres solteras que no tienen dónde dejar a sus niños y dónde salir a ganarse la vida. Los muchos jóvenes cesantes, la frustración, la inseguridad, el narcotráfico y las acciones que el lumpen acomete contra su propio pueblo, con vista gorda de la policía, todo se acumuló, todo explotó, pero claro, los que se han llenado los bolsillos en medio de la desgracia: No lo vieron venir.
Pronto, en la noche de este pasado lunes, las comunas de El Bosque y sectores de La Pintana, La Cisterna, San Ramón, La Florida y Puente Alto, se escucharon los cacerolazos y una que otra fogata callejera, como forma de protesta popular ante las expuestas desigualdades, humillaciones constantes, que no se detienen ante la pandemia, sólo se muestran más crudas y reales, lejos de los programas idiotizadores de la TV nacional, y su blindaje constante al modelo neoliberal que tanto gusta dar a sus rostros televisivos.
Pero un análisis lo pueden dar y expresar todos, desde las muchas posiciones, desde las muchas formas que pueden salvaguardar los privilegios de la gran burguesía, apátrida, antipopular y enemiga del progreso social. Sólo un análisis con propuesta es válido para enfrentar esta situación.
El análisis debe ser acompañado de respuestas, de propuestas ante la crisis sanitaria nacional y de la crisis social, que vio su expresión máxima en el reventón popular de octubre del 2019.
Una verdadera respuesta inmediata y eficaz la puede tomar sólo un Gobierno de profunda defensa de la soberanía nacional, es decir, bajo el resguardo y propiedad de los recursos naturales y con la elaboración industrial de estos, que produzca valor agregado a nuestras materias primas, pueda planificar y orientar la producción y el gasto de sus ganancias en el desarrollo científico y sanitario para combatir esta epidemia.
Con este mismo enfoque Patriótico, debe ejercer un carácter Popular, de estrecha ligazón y defensa de los intereses del Pueblo, y que con las mismas ganancias de un Estado activo en la extracción, producción y desarrollo
económico nacional, pueda resguardar el bolsillo de la familia obrera y popular, y con ello, en perspectiva, pueda cuidar y desarrollar un consumo constante y la consecuente movilidad económica como factor de ganancia.
Este Gobierno Patriótico Popular es quien puede llevar adelante un combate eficaz ante esta crisis sanitaria nacional, y con ello, resguardar el desarrollo económico, afirmándose en una Nueva Constitución, nacida de la
movilización y organización popular, que proyecte el resguardo de una amplia propiedad estatal, y un cuidado y fomento de las pequeñas y medianas empresas, junto a un control y enjaulado del gran capital, poniendo el grueso
de los intereses económicos a la orden del desarrollo nacional.
Sólo un Gobierno de Nuevo tipo, de raigambre popular y nacional, puede eliminar ese 30% de empleo precarizado y dar estabilidad a los miles y miles de trabajadores que hoy viven en el limbo de la desprotección, y que hoy son
pintados como “emprendedores”, para no decir empobrecidos. Sólo un gobierno con un amplio programa de obras públicas puede barrer ese desempleo crónico y absorber a los miles de trabajadores lanzados a la calle,
y los muchos jóvenes sin esperanzas, llevados al robo, el tráfico y la agresión a su propio pueblo, al desconocimiento de su misma clase.
Nuestra propuesta no parte de los sueños y vaguedades, nace de la realidad y los reclamos concretos que las desigualdades gritan. Nacen de la justeza de las luchas del pueblo y de la ciencia, en la respuesta real ante los hechos.
Somos los hijos de la rebeldía ante la explotación, y somos la respuesta del pueblo que lucha por un futuro mejor.
Somos la unión del pueblo, la unión de la clase trabajadora y la unión de las naciones de Chile, somos Unión Patriótica.

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