Entrevista a Eduardo Artés desde Alemania, publicada en el Cuaderno N°3 de la Agrupación de los Librepensadores

radiovl-752x440

El candidato a la presidencia de Chile, Eduardo Artés Brichetti, por representar la única, real opción socialista, anti-imperialista, patriota, internacionalista y soberana, fue entrevistado por la Agrupación de los Librepensadores (https://www.facebook.com/freidenker.org/) de Alemania. La excelente entrevista fue publicada en el cuaderno Nro. 3 del año 2017, cuyo tema central fue “América Latina, Revolución y Contra-Revolución”, bajo el título “Conversación con Eduardo Artés Brichetti“.

La entrevista fue publicada en Alemán.

La traducción al castellano es reproducida a continuación de forma íntegra

Entrevista del Freidenkerverband de Alemaniaal al candidato a presidente de la Unión Patriótica (UPA) de Chile, Eduardo Artés Brichetti

* FDV: Estimado Eduardo, como agrupación de los Librepensadores, nos gustaría conocerle algo más a fondo. Ud. es candidato a la presidencia de Chile. ¿Cómo fue el proceso de inscripción y legalización de su candidatura?

* EA: Arduo y difícil. Un trabajo diario en las calles, bajo lluvia, frío o calores. Tuvimos que juntar firmas y presentar cada una ante notario. Se exigían total de 35 mil firmas. La presentación ante notario fue financiada sobre la base de los recursos del mismo pueblo, con aportes, colectas y actividades de finanzas.

* FDV: ¿Quiénes firmaron?

La gente que firmó fue el pueblo indignado; los que buscan una salida distinta a la política corrupta; los que buscan una opción social distinta a la neoliberal; gente en general con un claro componente de izquierda popular que dice relación con nuestra historia, una larga historia que ha buscado transformaciones sociales profundas. Llevamos más de 200 años tratando de alcanzar realmente una independencia, una soberanía, un país propio centrado en la gente, en los trabajadores, en nuestra sociedad. Podemos mencionar desde Balmaceda hasta Allende la lucha que hubo. Y cómo todo acabó en una dictadura militar con cientos de asesinados y miles de torturados. Las firmas son del mundo de izquierda, de la gente hastiadas con el sistema, de las decepcionadas con la “democracia”. Por eso conseguimos más de 35 mil, que en verdad fueron 50 mil, pero de las que 15 mil fueron rechazadas, por la estafa que en verdad es la así llamada “ley de reafiliación de los partidos”.

* FDV: Como organización de la izquierda alemana, con clara perspectiva hacia el socialismo, estamos siempre atentos a los sucesos en América latina, dada la cercanía con el imperialismo estadounidense. Observamos en ese entonces muy de cerca el proceso de la Unidad Popular y su terrible desenlace. Se sabe que Chile gozó de una de las más largas democracias de la región. En 1990 se dice que habría regresado la democracia en Chile. ¿Es el Chile de hoy realmente nuevamente democrático?

* EA: Chile después de Pinochet ha continuado la política de la dictadura militar, con la única clara diferencia de que los militares regresaron a sus cuarteles y por lo tanto, ya no se mata, a diestra y siniestra, a los “opositores” (aunque se cuentan ya varias víctimas a manos de la policía (manifestantes, sindicalistas y mapuche) en la época de la así llamada “democracia”).

Para entender lo anterior me parece necesario comprender dentro de qué marco se mueve la política nacional de Chile, o sea, que tipo de constitución tenemos hoy. Las constituciones reflejan la correlación de fuerzas que existe entre entre los trabajadores y pueblos de Chile de una parte y la burguesía nacional de la otra. También se expresan en ellas cuanta injerencia tiene la oligarquía imperialista dentro del país. Una constitución que pesa casi exclusivamente a favor de la burguesía y abre al país a la injerencia plena de la oligarquía imperialista, es decir, entrega su soberanía nacional al imperialismo, la consideramos intrínsecamente antidemocrática, pese a que se establezca en ella un cosmético sistema de elecciones periódicas.

El Chile de hoy es un caso así.

En nuestro país rige la misma constitución del pinochetismo, que fue impuesta sobre la base de la matanza, tortura, desaparición de cientos y miles de seres humanos, ante todo trabajadores y campesinos. Es decir, en el así llamado “tránsito hacia la democracia” NO fue cambiada la constitución de la dictadura militar, no se realizó una asamblea constituyente con la tarea de redactar una constitución democrática. Una constitución que se impuso sobre la base de la muerte, tortura, desaparición de cientos y miles de seres humanos, ante todo trabajadores y campesinos, de ningún modo puede ser considerada democrática. Y efectivamente tiene esta constitución sustanciales diferencias en relación a la constitución previa de Chile, sobre la cual también se basó el proceso de la Unidad Popular bajo el presidente Dr. Salvador Allende.

Si bien, desde el perspectiva de la UPA, que es un conglomerado con sinceras y explícitas aspiraciones socialistas, tampoco esa constitución estaba en el pleno interés de los trabajadores y pueblos de Chile. No establecía, por ejemplo, el derecho universal al trabajo, uno de los aspectos más importantes desde la perspectiva de la clase trabajadora, o tampoco establecía un Estado de carácter multinacional, que reconociera por derecho a todos los diferentes pueblos que habitan este territorio (mapuche, quechuas, aimaras, rapanúis y chilenos). Era sin embargo una constitución que comenzaba a ser penetrada por la incipiente lucha de los trabajadores, y como tal, colocaba la soberanía nacional en el centro y establecía, si no el derecho, al menos sí la protección al trabajo, por ejemplo. Otro hecho importante en aquella constitución fue que la propiedad privada, si bien era reconocida como un derecho elemental, no era considerado un derecho de carácter “absoluto, intocable y sagrado”, sino que podía ser afectada una vez que los intereses colectivos así lo exigieran.

Esa constitución era lejos más democrática y soberana que la presente que, todo lo contrario a su predecesora, es inherentemente antipatriótica. Así por medio del (realmente insultante) artículo 24 coloca los recursos nacionales del país, por lo demás estratégicos y el sueldo de Chile (gran parte de las inversiones estatales se financian especialmente por el cobre, aunque hoy menos del 20% sigue siendo extraído a manos de la empresa estatal CODELCO), bajo el absoluto dominio privado. Pero más terrible aún, los entrega, los regala a los mega-monopolios extranjeros por medio de un sistema llamado concesiones, que así pueden instalarse libremente sobre nuestro territorio, saquear nuestros recursos naturales y sacarlos (además sin pago de impuestos) del país. Con esta constitución como base sería una re-nacionalización del cobre, imposible. La nacionalización y la estatización, sin embargo, estaba, por la antigua constitución, amparada.
La protección del trabajo está asegurada, pero habiéndose agregado el concepto “libertad” de trabajo, lo que conforma la base sobre la cual se yergue la terrible montaña de la flexibilización y precarización laboral. Si por medio de la anterior constitución se aseguraban trabajos de 20 a 40 años de longevidad, hoy un trabajador, constitucionalmente “libre”, tiene asegurado entre 3 a 6 meses de trabajo.

Y el derecho a la propiedad (privada) es hoy absoluto e intocable. Un bien privado no puede ser tocado aunque el bien común así lo exigiera de forma urgente.
Estos son algunos de los ejemplos del marco institucional que hoy rige Chile. Lejos de democrática cimienta la constitución un Chile bajo la absoluta tutela de la burguesía nacional e imperialista. Una constitución de esas características solamente pudo imponerse con militares fuera de los cuarteles levantando las armas contra su propio pueblo y “la Moneda” (la casa de gobierno de Chile), es decir, solamente habiéndole infligido a la clase trabajador, a los sectores democráticos de la burguesía y a los pueblos de Chile, una gigantesca derrota.

De los pequeños cambios que durante los años de gobiernos democráticos han habido, ninguno ha tocado estos tres pilares: los derechos laborales convertidos en “libres” o sea, en precarios, flexibles e inseguros; la propiedad privada convertida en absoluta e intocable; y la soberanía nacional hecha añicos. Imponer esos puntos, de eso se trataba la dictadura.

Es así que la política nacional, amparada por la actual constitución, está totalmente al margen de la gente, de las grandes mayorías, ante todo de los trabajadores. La constitución es una camisa de fuerza para proteger el funcionamiento capitalista, neoliberal, que funciona de acuerdo a los dictámenes del Fondo Monetario Internacional.
En Chile hoy están planteadas las transformaciones democráticas, totalmente pendientes en nuestro país. En Chile de hoy está planteado el cambio constitucional de una fascista, vale decir, al servicio del capital financiero nacional e imperialista, hacia una democrática, popular, patriótica. Sin esas transformaciones concretizadas, las aspiraciones por socialismo resultan ser vanas, irreales, utópicas.

La lucha por una Asamblea Constituyente es a la misma vez una lucha por el Socialismo, porque para lograr cambiar la constitución, se necesita acumular fuerza por medio de la organización y la creación de consciencia en grandes, sino gigantes masas humanas, ante todo de la clase obrera y de los pueblos de Chile, pero también en las de la pequeña e incluso de los sectores democráticos de la gran burguesía.

* FDV: Pero lograr aquello, no es algo sencillo. ¿De qué modo propone UD. alcanzar esos objetivos? UD. habla de perspectivas socialistas. ¿Qué posibilidades hay hoy en Chile para un nuevo impulso hacia el socialismo?

* EA: Las masas populares en Chile están hoy muy frustradas, decepcionadas de la “democracia”, por la cual lucharon contra balas, tanques, enfrentando la muerte, durante los años 1980, por medio de huelgas masivas, luchas callejeras, movilizaciones y muertes. Han soñado con cambios que no se han producido en los largos años de democracia. De ello nace un rechazo a lo electoral, a lo político en el general. Y lo que es aún más grave, incluso un rechazo contra la propia organización en sindicatos, en las poblaciones, etc.
Además, los servicios de inteligencia del Estado, bajo todos los gobiernos “democráticos” de Chile, se han encargado de aplicar una política de cooptación y de corrupción de gran parte de los dirigentes sindicales y sociales.
La gente ha dejado de creer no solamente en el político “de arriba”, ese de los partidos oficiales, adinerados y grandes, sino en sus propios dirigentes, nacidos de su propio seno, emergidos de los mismos sectores y problemas que ellos viven. Ese dirigente que debería representarle, hablar por ellos, organizarles, termina corrupto, recibiendo dineros privados, traicionando los intereses de las personas que habían colocado su confianza en ellos.

Este es un problema muy serio y que hemos vivido lamentablemente muy de cerca y frecuentemente.

Poder convencer a nuestro pueblo, frustrado, decepcionado, cansado y desesperado, de una opción real, honesta, limpia, no es sencillo. Además de la natural frustración, falta más comprensión política, falta más organización social y sindical, falta volver a encantar a las masas con las posibilidades del socialismo. Y allí enfrentamos un doble contra: el fracaso del proceso chileno en 1973 y la liquidación de la Unión Soviética en 1989 por las manos del oportunismo.

Sin embargo, nuestro proyecto avanza. Nuestro proyecto se base, ante todo, en la acumulación de fuerzas, en trabajar con las masas, a diario, en organizarnos con ellas. Es así que allí estamos con los pesqueros, pobladores, aborígenes del país, dirigentes sindicales y poblacionales, mostrando nuestra alternativa. Les acompañamos en sus demandas inmediatas, concretas, pero también señalando siempre que los problemas cotidianos están inscritos en temas mucho más globales, a veces incluso tan lejos de la realidad diaria que resultan difícil de ser comprendidas por el común y sencillo trabajador, como por ejemplo la independencia nacional del imperialismo, libertad política, social y económica del país, industrialización, todos ellos elementos fundamentales para alcanzar una vida civilizada y digna. Eso, me refiero a las perspectivas del socialismo, aunque no esté de forma consciente en las cabezas de las grandes masas de nuestro país, es una necesidad que si uno escarba un poco, aflora. Ella es una real necesidad histórica que tienen los trabajadores y pueblos de Chile.

Por lo tanto, toda la lucha que se da en Chile, desde la lucha reivindicativa más concreta, hasta las luchas generales como el tema del anti-imperialismo, la soberanía e independencia nacional, se inscriben dentro de la lucha por el socialismo. De ninguna otra forma se puede luchar por el socialismo. Lo demás es dar la vuelta y quedar en el mismo lugar. Es decir, toda reforma, toda cambio que se haga que no apunte hacia la democratización de la sociedad, que no apunte, por lo tanto, hacia el socialismo, es una lucha efímera, que puede tener grandes ganancias inmediatas, pero que no tiene proyección.

Las posibilidades del socialismo son totalmente ciertas en nuestro país, pero yo diría en el mediano plazo, no en el corto, pero claramente sí, en el mediano plazo.

* FDV: De acuerdo a su opinión, ¿qué rol ha jugado el Estado de Chile en el continente?

* EA: El Estado de Chile, con sus gobiernos, independientemente a cómo se han autodenomiado, como por ejemplo, el actual gobierno de Bachelet, que se reclama desde el partido socialista, ha tenido un papel vergonzoso, de freno, e incluso provocador, frente a los procesos independentistas y democráticos que han recorrido América latina, en especial, América del Sur, en los últimos años, ha jugado un papel totalmente reaccionario alineándose con con los sectores más reaccionarios de América latina. Chile, junto a Colombia, México y Perú (ahora además, dados los “golpes blandos” en Brasil y Argentina, esos dos países también) han formado los Estados por medio de los cuales se ha impulsado la reacción en el cono sur de América, bajo la tutela de EEUU.
Todos los gobiernos “democráticos” sin excepción, se han subordinado, y siempre inmediatamente, a los dictados y necesidades del imperialismo norteamericano, del Fondo Monetario Internacional, del Banco Mundial y de otras superestructuras económicas y políticas al servicio del imperialismo, buscado la forma de colocar obstáculos a los procesos como los que ocurren hoy en Venezuela y Bolivia e incluso a procesos bastante más diluidos como los que hubo en Argentina y Brasil.

* FDV: ¿Qué posición tienen los anti-imperialistas hacia Brasil, Colombia, Argentina, Cuba, Venezuela, Bolivia, hacia el ALBA y otras formas de acuerdos?

* EA: Bueno… Como dicho, como UPA tenemos una clara posición anti-imperialista. Desde nuestra perspectiva es necesario apoyar a los procesos que tienden hacia la soberanía, hacia el auto-gobierno, a romper lazos con el imperialismo, que se han dado con distintos grados en diferentes países como son Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua.

Desde luego, muy especialmente con Cuba, el país por excelencia en América latina, que ha logrado perpetuar la más larga lucha victoriosa contra el imperialismo, en especial contra el norteamericano. En Cuba se observan claros elementos de restauración capitalista, por lo que, así pensamos, no es posible hablar hoy de país socialista, como sí lo es la República Popular Democrática de Corea, que incluso ha logrado avanzar hacia la segunda fase del socialismo. No obstante ese hecho en Cuba, sigue el Estado en manos del partido comunista. Eso tiene dos importantes aspectos. De una parte, mientras sea así, no podrá imponerse totalmente el capitalismo en ese país, y de otra facilitará enormemente la plena re-estauración socialista, una vez que el pueblo de Cuba, y su dirección revolucionaria, así decidan hacerlo. Cuba no tendrá que andar nuevamente por el difícil camino de la revolución, necesidad que tristemente sí la van a tener muy probablemente que hacer los pueblos del otrora campo socialista de la Unión Soviética.

También hemos estado de lado de proceso que han estado encabezados abiertamente por la burguesía, como en Brasil y Argentina (antes de los golpes blandos), que dado el tamaño de la burguesía, tienen ellas una cierta capacidad de enfrentar a la burguesía imperialista norteamericana. Esos proceso, que en general no están dirigidos por revolucionarios marxista-leninista, lo cual complica e incluso puede llegar a hipotecar su futuro, no obstante aquello, merecen nuestro respeto y nuestro acompañamiento. Es obligación que todos los que estamos a favor de cambios profundos, como lo es Unión Patriótica (UPA), el Partido Comunista Chileno (Acción Proletaria) y otras fuerzas que incluyen hoy el UPA, por ejemplo, el Partido Constituyente, miramos con simpatías a esos proceso y rechazamos los ataques hacia ellos por el imperialismo.

* FDV: ¿Qué posición tienen los anti-imperialistas hacia el ALBA y otras formas de acuerdos como el MERCOSUR?

* EA: El saqueo de nuestros recursos naturales por los centros económicos (en especial Estados Unidos, la Unión Europea y Japón), el sometimientos de nuestras economías a los mega-monopolios extranjeros, el sometimiento de nuestros capitales monetarios al capital financiero de los centros financieros, etc., deja muy poco a nuestras economías dependientes. Como UPA nos posicionamos decididamente a favor de una economía regionalista, aunque sea bajo el modo de producción burgués, o sea capitalista. Será pues capitalista pero al menos “es nuestro capitalismo”. Con recursos mantenidos en la región se fomentarían nuestras economías y habría un impulso hacia la re-industrialización de ellas.
Por lo anterior, desde nuestra perspectiva hay que sostener organizaciones como el ALBA y el MERCOSUR, porque son organizaciones regionalistas. Especialmente nos posicionamos a favor del ALBA, por su origen: en 2004 fue impulsada por el hoy difunto presidente Hugo Chávez. (Debe mencionarse además que en ninguna de ambas organizaciones participa Chile. MERCOSUR fue incluso boicoteada de forma desvergonzada por el presidente “socialista” Lagos.)

Pero, no podemos olvidar que nuestras burguesías se han caracterizado por ser entreguistas y lacayas del imperialismo. Bajo esa consideración hay que tener siempre presente que nuestro apoyo a esas estructuras económicas y políticas, tiene de nuestra parte un claro límite: les sostenemos en la medida en que sus componentes, o sea, los gobiernos que los sostienen y conforman, sean y sigan siendo democráticos y regionalistas, o sea, en la medida que no sea vean crecientemente cooptados por los intereses del imperialismo, especialmente del norteamericano. Dado que estas organizaciones están conformadas por Estados, si cambia la dirección del gobierno, o si cambia el gobierno en si mismo, puede cambiar, incluso drásticamente, la orientación de dichos conglomerados hasta perder su sentido inicial, vale decir, su orientación regionalista, para transformarse lis y llanamente en un instrumento de las fuerzas más reaccionarias, oligárquicas y lacayas del imperialismo de esos países. En el presente por ejemplo, estamos viendo el infundado intento de excluir a Venezuela del MERCOSUR. Eso solamente ha podido ocurrir, porque en Brasil se impuso un “golpe blando”, y porque el imperialismo estadounidense logró, sobre la base de los sectores más reaccionarios, imponer en Argentina un gobierno reaccionario.

El 05 de Agosto 2017 firmaron en Sao Paulo, los ministros del exterior de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay una declaración mediante la cual pretenden aplicar a Venezuela el Protocolo de “Ushuaia sobre Compromiso Democrático” bajo la claramente falsa acusación de que Venezuela ya no sería un país democrático, con el claro objetivo de presionarle en la dirección de los dictámenes del imperialismo bajo la amenaza de su suspensión indefinida del MERCOSUR. Además de que rechazamos aquello decididamente, también da una connotación de que el imperialismo norteamericano está logrando socavar el regionalismo, impulsado por los sectores más avanzados de la burguesía y en parte incluso, por sectores de la clase obrera de América del Sur.

Y el Estado de Chile ha jugado un rol medular en ese proceso.

* FDV: Entonces, en pocas palabras, ¿cuáles son los ejes centrales de su candidatura?

* EA: En pocas palabras….

En lo internacional: el anti-imperialismo; la soberanía nacional; la re-orientación de la política nacional desde el imperialismo hacia países democráticos, soberanos, socialistas, etc.; finalizar el rol reaccionario del Estado de Chile en la región; la perspectiva socialista.

En lo nacional: una asamblea constituyente; la industrialización del país; la estatización y nacionalización de las empresas estratégicas, de la gran banca y de todos los recursos naturales del país; un Estado multinacional; centrar la economía en la clase obrera y pueblos de Chile; el fomento de la pequeña empresa; la total democratización de las estructuras participativas; la democratización de las fuerzas armadas de Chile; la redistribución del ingreso; elevar el nivel cultural promedio de la población y mucho más.

Y todo ello, sobre la base de la acumulación de fuerzas, de las masa organizadas en sus empresas, en sus hogares, movilizadas. La democratización del ejército es esencial para avanzar en esa dirección, porque eso fomenta la aparición de un sector democrático e incluso socialista, que estaría dispuesto a colocarse no solamente de forma pasiva sino también activamente del lado del proceso.

* FDV: Sr. Artés, le agradecemos su entrevista. ¿Tiene UD. algunas palabras que entregar a nuestra organización?

Sí. El agradecimiento es de mi parte, por permitirme entregar mi opinión, sin censura, en vuestro medio. Quiero aprovechar entregar un especial agradecimiento al Sr. Hartmann, por su docto saludo a mi candidatura, algo que no me lo había esperado y que nos dio mucha alegría. Nosotros tuvimos la oportunidad de conocernos un par de años atrás. Nos alegra y me alegra que en vuestro país haya una organización tan seria y correctamente posicionada en la política internacional, un hecho que adquiere una especial connotación dado el carácter imperialista de Alemania. También quisiera expresar mis agradecimientos a los compañeros Ernst Schwarz y Willi Schulze-Barantin, por sus solidarios saludos a mi candidatura, un esfuerzo que tampoco me lo hubiera esperado. También a ellos tuve la oportunidad de conocer.
Queda aún pendiente nuestra misiva formal de agradecimientos a vuestra organización. Los tiempos acá son escasos, lo que no nos ha permitido cumplir con ese acto. Pero hemos de cumplir con él, pues, desde este lejano rincón de la tierra nos sentimos agradecidos de vuestra organización. La sentimos como hermanada y esperamos poder seguir estrechando lazos en el futuro, algo que consideramos muy necesario y urgente en el interés del internacionalismo y de la perspectiva socialista.

Representanción en Alemania del Partido Comunista Chileno (Acción Proletaria)