¿Cómo mantener el sueldo del pueblo de Chile? El caso de la minería del cobre

Producción-de-cobre

El gobierno anuncia, como si fuera rutinario, que entre marzo y abril ha habido más de medio millón de despidos de trabajadores, los cuales siguen contándose. Por su parte, los contratos suspendidos por la mal llamada Ley de Protección del Empleo ascienden a otras 600 mil víctimas del sistema neoliberal; esta última medida, impulsada por el gobierno, reemplaza el salario por un porcentaje miserable de este, extraído de los fondos ahorrados del mismo trabajador, del dinero cotizado para su Seguro de Cesantía en caso de un futuro e inminente despido

En un contexto tan catastrófico para la clase trabajadora, en la cual, esta intenta a duras penas sobrevivir a la tormenta de los grandes empresarios, que se reparten miles de millones de dólares entre ellos y dejan de lado a los obreros de nuestra patria que construyeron sus riquezas, es necesario que nos preguntemos cómo podría evitarse todo esto. Los patrones dicen que es inevitable, mientras se pasean en helicóptero con las maletas repletas de billetes, mintiendo descaradamente. El sistema neoliberal, del lucro máximo a costa de los demás y el desprecio por la vida humana, no es inevitable. Podemos cambiarlo y debemos cambiarlo, por nuestras propias manos de obrero decidido. En esta senda, puede sernos útil fijar la mirada en lo que es, como diría el camarada Allende, el sueldo de Chile: el cobre.

La minería del cobre ha sido uno de los muy escasos sectores que han sobrevivido, parcialmente, al saqueo y privatización de nuestros recursos naturales. Incluso la dictadura militar tuvo que reconocer que dejar todo este valioso mineral al sector privado hubiera sido desastroso, confirmando la correcta decisión del pueblo chileno, con el Presidente Salvador Allende a la cabeza, de nacionalizar este metal para su beneficio. Esta realidad ha permitido que Codelco, la empresa estatal del cobre, haya podido sortear parcialmente los obstáculos del capitalismo salvaje y mantener cierta integridad en contra de la lógica chupasangre del empresario neoliberal.

Es por esto que el propio Ministro de Minería pudo anunciar que no habría despidos en Codelco, por lo menos en el corto plazo. El Estado pudo garantizar una verdadera protección del empleo, con la simple diferencia de no priorizar la mera ganancia personal a toda costa. Mientras tanto, Antofagasta Minerals, la filial del criminal Andrónico Luksic, dueño de toda clase de sectores económicos y medios de comunicación, no tiene reparo en despedir “por reorganización” a casi 100 trabajadores, amenazando con el no pago de indemnizaciones a aquellos que, desde los sindicatos, le han plantado cara y anunciado que tomarán medidas judiciales al respecto.

Con el imperialismo la cosa se pone peor, pues las trasnacionales no podrían tener menos aprecio por el pueblo al que roban y esclavizan. La multimillonaria estadounidense Freeport-McMoRan, dueña de la Minera El Abra en Chile, a pesar de que sólo pronostica que van a tener un pequeño exceso comercial, en el año, equivalente a cinco días de consumo, ya han despedido a 300 trabajadores. Cinco días menos de ganancia, entre cientos y miles de días de caudales de dinero, les sirven de justificación para dejar a 300 familias sin sustento, agravando la terrible hambre y desesperación que azotan a nuestro pueblo.

Pero ni siquiera Codelco está del todo a salvo. Hace años los gobiernos patronales y sus directivos quieren privatizarla, materia en la cual el régimen de Piñera ha avanzado sustancialmente. Mientras que Codelco protege a sus propios empleados directos de la debacle capitalista, tira por la borda a aquellos que ocupa a través del subcontrato, por vía intermediaria de otras empresas, con las cuales ha cortado lazos he indicado que se acojan a la Ley de Protección del Empleo. Es inaceptable que una empresa del Estado haga uso de un mecanismo tan precario como es el subcontrato, y más aún, que diga a estos trabajadores que deben aguantar la crisis por su cuenta. No obstante, las contradicciones se hacen notar, y Codelco ha decidido entregarle cientos de millones de dólares a las empresas contratistas para que puedan mantenerse de pie, lo cual, si fuera bien aplicado por los privados, podría salvaguardar estos empleos precarizados.

Sin duda, Codelco es una caja llena de contradicciones. En ella lucha un vestigio del legado del Estado nacional, que ni la dictadura pudo tumbar, contra la infiltración de agentes económicos oligarcas que desean una tajada de este lucrativo mineral. Estas mismas contradicciones se replican en toda la sociedad, y hoy es el pueblo que exige y necesita un gobierno patriótico y popular, el que luche abiertamente contra la mafia que le ha arrebatado hasta el pan de cada día.

Cabe destacar también que el precio del cobre se ha mantenido relativamente estable, e inclusive, ha tenido alzas relevantes a pesar de la crisis internacional, donde faltan compradores en todos los sectores económicos. Mientras que el imperialismo estadounidense externaliza sus pérdidas a nuestro país, como lo hace con otros países latinoamericanos y colonizados, haciendo ver el rostro fatal de nuestra dependencia y subdesarrollo, es la República Popular de China, la cual, independientemente de la grave situación económica, sigue comerciando con nuestro país de manera justa y fraterna. En la refundación de Chile, no sólo debemos utilizar y distribuir bien los recursos nacionales para nuestro pueblo, sino también procurar relaciones de respeto mutuo con países hermanos, ayudando a acrecentar de forma libre y soberana el sueldo de nuestra patria.

Lázaro Cervantes