Comercio ambulante un mal necesario de una sociedad sin oportunidades – Por Sergio Gómez

SERGIO GOMEZ COMERCIO AMBULANTE

COMERCIO AMBULANTE UN MAL NECESARIO DE UNA SOCIEDAD SIN OPORTUNIDADES

Hace ya un par de años que hemos visto en televisión y en diferentes medios de comunicación, como se ha planteado o se ha puesto nuevamente en boga el comercio ambulante, informal o Ilegal como quiera llamarlo. Sin ir más lejos en comunas como Providencia y Santiago se ha perseguido contantemente a este tipo de trabajo, por considerarse un delito o se vincula directamente con la delincuencia, hasta llegar al punto que un candidato a Alcalde recién electo, Felipe Alessandri organizara una marcha para erradicarlo por completo de las calles.

El fenómeno Inmigrante también juega un rol importante en esta visión que se tiene del comercio informal, ya que estos últimos dos años se ha quintuplicado la cantidad de personas que se ven obligados a trabajar en la calle por necesidad. Las estadísticas indican que el 70% son extranjeros y sólo el 30% son chilenos, en la que podemos tener una opinión perceptible al pasear por algunas calles del centro de Santiago, persa Bío Bío, estaciones del metro o en plena Providencia, en las que se estrangulan las calles, se producen riñas por obtener un mejor lugar y se genera la oportunidad para que delincuentes hagan de las suyas.

A simple vista es un problema que se debe exterminar, porque comercio ambulante es sinónimo de delincuencia diría alguien que no ha sufrido las dificultades de la falta de oportunidades. Cuando pensamos de esta manera debemos detenernos a cuestionar el porqué de esta situación. Y lograremos darnos cuenta de que el problema principal no es la migración ni la delincuencia, ya que si miramos nuestra historia ha sido una constante el ver como el comercio informal es una oportunidad más de comenzar un propio proyecto a fin de mantener la estabilidad económica o romper las barreras de la pobreza. En muchas ocasiones un emprendimiento familiar ayuda a que la familia logre satisfacer sus necesidades básicas de vida o mejorarla notablemente. Salir a la calle muchas veces es la única opción frente a una crisis económica del país o la falta de oportunidades.

Que en Chile el sueldo mínimo hoy no supere los $280.000 por una jornada ordinaria de trabajo (8 horas), es un condicionante para que me cuestione si vale la pena trabajar en una empresa con un contrato o tomar algunas cosas de mi casa y ponerme de colero en la feria del barrio, sin duda si lo complemento con otras actividades logro triplicar el sueldo base.

Para seguir con ejemplos, pero haciendo un paralelo llevando la problemática al ámbito profesional, en las que se piensa que el fenómeno sueldo mínimo o falta de oportunidades no genera impacto… y bum! aparece UBER quebrando paradigmas con otro trabajo informal, en la que muchos titulados lo ven como una mejor fuente de ingresos. ¿Qué pasa entonces? ¿Cuál sería el problema que lleva a que se consideren las fuentes de trabajo informal como una mejor opción para recibir ingresos? ¿Por qué vale la pena correr el riesgo a que me multen, me asalten o que me quiten la mercadería?

Soy un convencido que, para solucionar medianamente a corto plazo esta situación, los municipios deben hacerse cargo de lo que pasa en sus comunas con el comercio ambulante, haciendo una notoria diferencia entre la persecución del delito duro como es un asalto, cartereo, lanzazo o riñas territoriales generadas por mafias, etc., a la de la venta callejera. Por otra parte gestionando los permisos correspondientes a quienes estén dispuestos a trabajar de forma segura y legal, cubicar de forma efectiva y responsable las calles para que estos no entorpezcan el negocio local, consideremos que este tipo de trabajos se da en muchas formas, como por ejemplo vendedores de jugos, golosinas, flores, colaciones, prendas de vestir, etc., fomentar y asesorar el emprendimiento de todo tipo sin importar el lugar de donde venga el trabajador o trabajadora. Si bien todas estas propuestas son válidas, solo sirven para regular, porque el problema principal se debe atacar desde el estado gestionando más y mejores empleos.

Decirlo suena fácil, pero muy pocos son capaces de ser visionarios y entender que la respuesta está en nuestras manos, mucho hemos escuchado de recuperar nuestros recursos naturales pero no sabemos cómo hacerlo y que utilidades darles. Sin duda fomentar la industrialización del país es una medida que necesitamos de forma urgente ya que con ella podremos generar mayores ingresos para el país y aumentar la demanda laboral en todo sus aspectos, mano de obra, técnicos y profesionales. Se habla del cobre y del litio en su extracción y exportación, pero lo importante es desarrollar la manufactura que requerirá del aumento de la ciencia y la tecnología que va de la mano también de otras actividades, como por ejemplo de la agricultura, mediante el desarrollo de la biotecnología para enfrentar problemas como los del cambio climático. Todo esto requiere de un gasto, pero a mi punto de vista es una inversión necesaria para el progreso económico del país, de las y los trabajadores.

Sin duda si logramos desarrollar al menos una de las ideas planteadas anteriormente, conseguiremos generar un cambio radical en la realidad de muchos chilenos y trabajadores que hoy ven la calle como la única forma de mejorar la calidad de vida, el sueño de aumentar el sueldo mínimo a $400.000, educación/salud gratuita y de calidad serían algo tangible.

Columna de opinión realizada por Sergio Gómez C. Candidato Diputado Distrito 10, Unión Patriótica
para el medio www.opine.cl
http://www.opine.cl/2017/11/06/comercio-ambulante-un-mal-necesario-de-una-sociedad-sin-oportunidades/