ARTICULO: “Brexit. Elementos Iniciales Para Profundizar en sus Consecuencias”. UPA

brexit

El Brexit, el referéndum realizado en el Imperio Británico para definir su pertenencia o no en la Unión Europea, fue categórico: con una ventaja superior a un millón de votos, el pueblo de Gran Bretaña decidió salirse de la Unión Europea. Pero no todo está dicho todavía, pues todavía debe ser ratificado por el Parlamento y el Imperio Británico tiene un plazo de dos años para abandonar la Unión Europea.

Para entender lo que implica el Brexit o “British Exit” debemos entender que es la Unión Europea y cuáles eran las fuerzas involucradas en este proceso. En primer lugar, la Unión Europea es un consorcio supranacional de Estados Imperialistas como Alemania Federal o Francia asociados con otros Estados más débiles como Italia o España y países derechamente débiles sometidos a los dictámenes de este consorcio, como lo son Grecia o Rumanía por citar solo algunos ejemplos. Este consorcio se encarga de administrar los negocios conjuntos de los principales grupos económicos de Europa y establecer algunas reglas mínimas para que dentro de los territorios de la Unión Europea, los estándares de producción, leyes sociales y otros elementos sean los mismos para todos sus miembros. Esto implica que la política de cada país europeo está sometida a los dictámenes que emergen desde la capital del consorcio, Bruselas.

¿Pero qué significa esto? Si analizamos la política económica de la UE durante los últimos 10 años, nos damos cuenta de la deriva antipopular en la que se encuentra sumergida esta: privatizaciones en masa, medidas de austeridad para “enfrentar la crisis económica” y sobretodo, sumisión de las economías europeas a las economías de los Imperialistas más poderosos, particularmente a la Alemania Federal. Además de ello, la Unión Europea sirve como la base económica y política que mantiene cohesionada a la OTAN luego de la Guerra Fría.

Con el Brexit, hemos visto cómo un país de los más poderosos de Europa se causó a sí mismo una herida de la que no se podrá recuperar con tanta facilidad. La salida del Imperio Británico ya causó pánico financiero y bursátil en Europa, lo cual si bien se puede corregir en unos días, es algo de lo que todavía no estamos completamente conscientes, pues por ahora sus efectos a mediano y largo plazo no están muy claros. Lo importante de esto es que la nueva situación debilita fuertemente a la Europa Capitalista, pues cuando el Imperio Británico se haya disociado finalmente de la UE, este consorcio ya no podrá contar con uno de sus principales beneficiarios. Del mismo modo, el Imperio Británico enfrentará situaciones de dificultad económica al no contar ya más con los beneficios tributarios y aduaneros propios de los miembros de la Unión, debilitando la posición de ambos bandos en el concierto internacional, o como diría el revolucionario ruso, Vladimir Lenin, esto sería el debilitamiento de la cadena mundial del Imperialismo, paradojalmente en uno de sus eslabones más fuertes. Es particularmente importante la debilidad de Europa en este sentido, pues Europa compone a la gran mayoría de miembros de la OTAN, siendo excepción a esto solo Canadá, Estados Unidos y Turquía.

Otro asunto de particular relevancia para la política de la izquierda a nivel internacional, es la asociación que se ha hecho del Brexit con la extrema derecha, quienes apoyaron el Brexit en base a una plataforma basada en la lucha contra la inmigración.

Si bien es muy cierto que una cantidad no despreciable de personas apoyó el Brexit en base a estas diatribas populistas y xenofóbicas del fascismo británico, tal como ocurre con el UKIP de Nigel Farage, es también necesario recordar que la permanencia del Imperio Británico en la Unión Europea no corresponde a un acto de naturaleza progresista, pues solo fortifica el bastión del Imperialismo norteamericano en Europa. El pueblo británico decidió votar por el Brexit no en base a la xenofobia impulsada por Farage y su gente, sino por las abusivas medidas económicas que ha ido tomando la Unión Europea en los últimos años, por tanto, que algunas organizaciones autodenominadas de izquierda se hayan opuesto al Brexit por considerar que era una política impulsada por el fascismo, cometen no solo un error sino que un acto de traición hacia las masas populares, pues dejan esa importante bandera de lucha a disposición del fascismo y de sus diatribas xenofóbicas y racistas.

Hoy por hoy, la tarea del proletariado europeo y particularmente del proletariado británico, es dar una lucha sin cuartel en contra tanto del fascismo euroescéptico y del fascismo que se cultiva dentro de la misma Unión Europea, que apoya al gobierno de la Ucrania fascista, que sirve los intereses de Estados Unidos, que apoya al fascismo judío que es el sionismo en Israel y que apoya del mismo modo a los garantes del también fascista Estado Islámico: Turquía y las Monarquías Despóticas del Golfo Pérsico encabezadas por Arabia Saudita.

Este referendo fue un golpe antiimperialista surgido de un error de cálculo, en donde el recientemente renunciado Primer Ministro del Imperio Británico, David Cameron, hizo una apuesta pensando que la gente no votaría a favor del Brexit, algo que terminó ocurriendo, dañando de ese modo los planes de la camarilla criminal asentada en Bruselas y con ello, debilitando uno de los eslabones más fuertes de la cadena mundial del Imperialismo, algo que solo puede conllevar el debilitamiento general del Imperialismo en todo el mundo.