Opinión: Corrupción y Colusión. El adn de la mafia

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Es ya bien sabido y más que identificado por quienes habitamos Chile, por las grandes mayorías, que el primer acto de corrupción, la “gran iniciación” de los sostenedores de un modelo basado en la desigualdad y el robo es, precisamente, obedecer a políticas que tienen como eje fundamental el saqueo permanente de nuestros recursos naturales y la obediencia ciega y sumisa de los dictados de los grandes monopolios y grupos económicos que atentan contra cualquier atisbo de soberanía y dignidad de nuestra gente, el que cualquier forma de construir un país independiente que goce de derechos fundamentales para el desarrollo de la ciudadanía no sea más que un espejismo, una mera ilusión que como comprobamos una y otra vez, no está ni en los intereses ni en el programa de quienes hoy gobiernan Chile.

La corrupción en campañas políticas de la Mafia (Alianza- Nueva Mayoría), sobre-aumento de viáticos de parlamentarios y funcionarios de Estado, sumado a la trágica cotidianeidad que vivimos a costa del robo constante de los bancos, del actual sistema de pensiones y la ahora muy en boga (pero no nueva) colusión, son solo la consecuencia natural de la doctrina del terror con que el modelo económico actual y sus guardianes ciernen como una plaga en las vidas de nuestros compatriotas. Esto no nos ha de sorprender.

La impunidad y el descaro de nuevos casos de colusión, como el de los Supermercados, que involucra a las 3 más grandes cadenas, como lo son Cencosud, Wallmart y SMU (conocidos también por vejaciones a clientes, maltrato y persecución laboral a trabajadores sindicalizados y no sindicalizados en sus respectivas áreas de trabajo) que han generado la indignación de millones de compatriotas a lo largo del país, engrosan la lista de otros casos que vienen a refrescarnos la memoria: buses, compañías navieras, pollos y carnes, farmacias, papel higiénico, y un lamentable etc, contrasta también con el vergonzoso pero típico silencio de parte de las autoridades, políticos y personeros de gobierno y sus instituciones, mas allá de cualquier saludo a la bandera, pomposo y con mucho jolgorio en sus declaraciones que no son más que intentos vanos de aplacar la voz de la gente.

Es asi, como cada vez queda más en descubierto el ADN rastrero de quienes callan y permiten este verdadero acto de terrorismo contra las vecinas y vecinos. Si hay buenas lecciones que podemos sacar de estas situaciones es que cada día somos más las personas que no solo nos indignamos con estos robos, sino que estamos siendo cada vez más capaces de reconocerles, y enfrentarles.

Entendiendo que este cáncer de la colusión y el abuso de los grandes grupos económicos es parte de las muchas cabezas de esta bestia que enfrentamos que es un sistema inhumano, basado en el dictado de las grandes transnacionales y la dictadura de los monopolios, saludamos y nos hemos hecho parte activa de las distintas iniciativas que emergen del hastío de la ciudadanía, como lo es la jornada de boicot a las grandes cadenas de supermercados para el día de mañana , domingo 10 de Enero, y todas las iniciativas que puedan venir, siempre, pero SIEMPRE, con aspiración y vocación de mayorías, junto a nuestros vecinos, ni sobre ni sin la gente.

Hoy, en nuestro Chile actual, cualquier espada que las mayorías podamos blandir contra la bestia de la corrupción y la colusión es un avance, y aun más gratificante cuando está acompañado del despertar y el accionar de quienes somos Chile, aprendiendo que detrás de cada bestia que atenta contra la gente se encuentran quienes los alimentan y los mantienen, hoy enquistados en la política y en cada una de nuestras instituciones, pero que todos, absolutamente todos, tienen los pies con barro y no podrán ante el avance de la gente que busca un Chile justo y desde el cual somos una humilde herramienta para avanzar.

Con hastío y acción, a castigar la colusión.

Es el turno de la gente.